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Se fue Djokovic, pero sigue Federer y Medvedev

La séptima jornada del Abierto de Estados Unidos fue un cúmulo de sorpresa tras sorpresa, primero en la competición femenina con la eliminación de las segunda y tercera favorita y luego llegó la mayor, la de mayor efecto en la lucha por el título masculino, con la retirada por lesión del serbio Novak Djokovic, el campeón defensor y gran favorito a revalidar el título.

Una lesión en el hombro izquierdo que arrastra desde hace varias semanas no le permitió seguir más en acción y ante el suizo Stan Wawrinka, vigésimo tercer favorito, pero su verdugo de la final del Abierto del 2016, que le ganó, de nuevo fue su bestia negra, al forzarle la retirada.

El tenista suizo de 34 años, con su mejor juego como cuando logró en los pasados años su tres título de Grand Slam, el Abierto de Australia (2014), el Roland Garros (2015) y el Abierto de Estados Unidos (2016), tenía todo a su favor para asegurarse la sexta victoria, la segunda consecutiva, ante Djokovic.

El marcador parcial de 6-4, 7-5 y 2-1 no dejaba ninguna duda que Wawrinka era el mejor en la pista Arthurs Ashe Stadium y por eso el propio Djokovic, que de haber ganado la segunda manga cuando tuvo 4-1 a su favor, tal vez hubiese aguantado, decidió que llevar el partido a cinco sets era la opción que nunca consideró se diese.

Djokovic fue categórico tras el partido al admitir que estaba lesionado, y por lo tanto lo único que tenía que hacer era olvidarse del torneo donde defendía el título de campeón y pensar en la recuperación de la próxima temporada, donde dijo firmaría si al final logra como en la del 2019 dos títulos de Grand Slam (Abierto de Australia y Wimbledon).

Precisamente, sin Djokovic, que buscaba ganar el cuarto título del Abierto, la parte superior del cuadro queda despejado para que el veterano suizo de 38 años, Roger Federer, tercer cabeza de serie, tenga las mayores opciones de alcanzar la final, a la que ya ha llegado siete veces, con cinco títulos consecutivos en su haber, el único que lo ha logrado en la historia de la Era Open del torneo.

Pero antes tendrá que superar un probable duelo de semifinales contra el ruso Daniil Medvedev, de 23 años, quinto favorito, quien también pasó a los cuartos de final, y fue el primero que descubrió en el pasado torneo del Masters 1.000 de Cincinnati, que Djokovic, al que ganó en semifinales, no estaba en su mejor condición física.

Federer, que ha ido de menos a más en el torneo, arrolló en apenas una hora y 19 minutos por 6-2, 6-2 y 6-0 al belga David Goffin, decimoquinto favorito, en los octavos de final.

Pero el tenista belga, al margen de su clasificación, no aportó nada en el campo contra Federer, al que le permitió dar todo el recital des mejores golpes de revés a una mano, golpe de derecha y un saque casi impecable.

Su rival en cuartos será el renacido Grigor Dimitrov, actual número 78 del mundo, pero quien en el 2017 era un Top 3, y alcanza por primera vez el grupo de los ocho mejores en el Abierto de Estados Unidos.

Federer parte como gran favorito y más si se tiene en cuenta el récord en los duelos entre ambos tenistas con 7-0 a favor del legendario tenista suizo, quien posee 20 títulos de Grand Slam.

Mientras que Medvedev, de 23 años, demostró que fue el tenista más en forma del pasado mes de agosto al alcanzar tres finales y ganar la del Masters 1.000 de Cincinati.

Al margen del enfrentamiento que ha tenido con los seguidores neoyorquinos y de ceder un set en los últimos tres partidos disputados, el tenista ruso sale como gran favorito a ganar el duelo ante Wawrinka, el segundo que protagonicen en la ATP, con ventaja de 1-0 para Medvedev.

Si los pronósticos se cumplen, ante la eliminación de Djokovic, los aficionados neoyorquinos tendrían la semifinal deseada entre Federer y Medvedev para luego pensar en la final soñada, la que hasta ahora nunca han podido ver en la pista central Arthur Ashe.

El duelo por el título de campeón que puedan disputar Federer y el español Rafael Nadal, de 33 año, segundo cabeza de serie, que ya está en octavos de final y es el gran favorito por la parte baja del cuadro para llegar a la única gran final de Grand Slam que todavía no han podido disputar juntos.

Fuente: Agencia EFE

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