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Los Warriors ganan el primer asalto y derriban a los Rockets

VIDEO. Los Warriors cruzaban el puente de San Francisco para arribar a Houston y disputar una de las finales esperadas por todos, una final anticipada para muchos. El destino colocaba al evolucionado equipo de James Harden y Chris Paul frente a Kevin Durant y su pandilla, todos unidos por un objetivo común: defender el campeonato. Luego de una inmejorable temporada para el equipo de Houston, todos nos hacíamos una simple pregunta: ¿Estarán los Rockets a la altura del encuentro?

Juan Pintos Sumi - @elbuenJuane

No fueron los Rockets quienes estuvieron a la altura, fue el encuentro que alcanzó las expectativas y en un duelo frenético de magnitudes estelares los Golden State Warriors explotaron todo su potencial y consiguieron derribar a los Rockets en el primer duelo, ganando por 119 a 106 y dejando la serie 1-0 a su favor.
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Todas las predicciones apuntaban a algo en común, por fortuna el oráculo funcionó y así fue: las finales de la Conferencia Oeste entre los Houston Rockets y Golden State Warriors; el equipo campeón que hace temblar al mercado y a la liga, con el cual todos se obsesionan y quieren ganar. Romper la hegemonía de los Warriors y evitar una nueva dinastía es el objetivo de todos los demás equipos.

COMO LA POLVORA, EXPLOSIVO COMIENZO. Llegada las 21:00hs el show no se hizo esperar y a 16 segundos del inicio el héroe barbudo de Houston abría el marcador perforando el aro con un triple, "¡3 points, Jaaaames Harrrdennn!" gritaban los dueños del micrófono mientras que todo el Toyota Center deliraba.

GSW buscaba responder y el tirano Kevin Durant con su látigo en un ataque rápido buscaba acallar la voz del pueblo, mientras se elevaba y se acerba al aro aparecía Capela para cerrar las compuertas, y luego de que fuera taponado KD caía al suelo. El público lo devoraba vivo.

Pronto, Ariza perdía el balón y Curry fallaba su primer intento de triple, desde el rebote Harden comandaba una nueva ofensiva y definía a quema ropa con una bandeja, mientras descendía del salto se encontraba y chocaba con la bestia negra Draymond Green, quien terminó respondiendo fiel a su estilo con un empujón que hacía que automáticamente se gane una falta técnica, que posteriormente el mismo Harden lo convertiría en +1.

El estadio poco a poco se convertía en el antiguo coliseo, querían ver al león fenecer a punta de espada en manos de su mejor guerrero.

SANGRE FRÍA Y BALACERA EN HOUSTON. Todo funcionaba bien para los locales, apenas había pasado un minuto de encuentro y los Rockets comenzaban con un run de 6-0, el público uniformado de rojo hacía parecer que el infierno se tragaría a los Warriors esa misma noche. Los primeros puntos de los Warriors vinieron de una sutil definición de Curry.

El primer cuarto fue para el equipo local, quienes a falta de menos de cuatro minutos sacaban una diferencia de 9 puntos, que finalmente fue reducida a la mínima luego de una volcada de KD, triples de Thompson y Nick Young. 30 a 29, ataque y contrataque, ¡Que partido señores!

FUEGO CONTRA FUEGO. Comenzaba el segundo cuarto y ambos equipos salían desenfundando sus armas y con el dedo en el gatillo. La segunda unidad del equipo californiano funcionaba a la perfección, David West y Shaun Livingston se volvían fundamentales y los Warriors haciendo uso de toda su artillería lograron ponerse arriba en el marcador por primera vez en la noche. CP3 iba mejorando tras un primer cuarto no muy claro y los Rockets no perdían pulso mediante los tiros de Harden y Capela.

En un juego de subidas y bajadas todo seguía al mismo nivel, igualados 56 a 56 ambos equipos iban al vestuario.

EL ESCUADRÓN DE LA MUERTE IMPONIENDO TERROR. Para el tercer cuarto –el parcial preferido de los Warriors– el equipo de la bahía pisaba el acelerador de sus tanques y al ver la recta final avanzaban al son de sus bombardeos ¡Chas! ¡Chuz!.

Los Warriors avanzaban a un ritmo progresivo hasta alcanzar 13 puntos a favor. Si el partido tuviera un nombre y apellido, ese sería: Kevin Wayne Durant, el intratable, el despiadado, el capitán del escuadrón de la muerte integrado por la escopeta Klay Thompson, la bomba nuclear Draymond Green, el arma secreta Andre Iguodala y el francotirador Stephen Curry.

Los Rockets no daban tregua y durante el último cuarto lograron reducir la diferencia a apenas 4 puntos, pero un sublime y certero Klay Thompson les hacía bajar de sus nubes disparando y cazando su sexto triple de la noche, para finalizar con 28 puntos, 4 rebotes, 2 asistencias y 2 robos en un desempeño fundamental para su equipo.

Cuando parecía que Houston tuvo impulso durante un breve tramo, los Warriors pusieron el balón en las manos de Durant y le permitieron responder ya sea atacando el carril o anotando tiros en suspensión sobre los brazos extendidos de los defensores, que nada podían hacer más que buscar la pelota bajo las redes.

El ataque pronto fue respondido de la mano de los mejores artilleros locales; a pesar de una muy correcta defensa de Kevon Looney, el muy probable MVP James Harden hizo uso de sus cualidades y terminó liderando a los suyos anotando 41 puntos y repartiendo 7 asistencias, Chris Paul –el mejor base de la actualidad– terminó con un doble-doble encestando 23 puntos y repartiendo 11 asistencias, pero nada de eso fue suficiente para evitar los daños ocasionados por los villanos de la bahía.

Luego de un breve descanso, Kevin Durant volvía al campo de batalla para seguir martirizando a una defensa local que no lo pudo contener en ningún momento, terminó lanzando con una efectividad del 51.9%, sumando 37 puntos, suficiente para ganar la primera batalla de esta guerra. Curry aportó lo suyo sumando 18 puntos, 6 asistencias y 8 rebotes, además de 2 robos y 1 tapón.

¡BAAAM! Los Warriors explotan todo su potencial y derriban a los Rockets en una dura y frenética batalla, la primera de una serie que promete más. No está muerto quien pelea y con seguridad el equipo de Houston seguirá peleando. ¿Quién será el vencedor de esta guerra?

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