Sportivo Luqueño

El 3 de Febrero empata en el final y altera más el clima en la República

Sportivo Luqueño no pudo resistir los embates finales del 3 de Febrero y cedió una igualdad a un gol  en el cierre de la fecha 10 del campeonato Apertura 2018. El resultado deja contra las cuerdas al entrenador Eduardo Rivera.

Cuando parecía que el Sportivo Luqueño lo ganaba con lo justo al 3 de Febrero, apareció Derlis Ojeda para borrar la sonrisa en el Feliciano Cáceres. El empate cayó muy mal en el público local, que abalanzó sus críticas hacia el entrenador Eduardo Rivera.  

El Chanchón dejó vivo al rival debido a su gran ineficacia porque creó  situaciones para sentenciar el duelo. Con el empate se queda con diez unidades y no puede despuntar vuelo en el certamen. Por su parte, el crédito esteño acumula cinco puntos y se mantiene en el pozo de la tabla.
  
EL PARTIDO. El Auriazul mostró más contundencia en el primer tiempo y azotó el primer golpe al conjunto rojo pasando la media hora del compromiso con una anotación del defensor central Rubén Monges, que esperó en el lugar correcto para capitalizar un rebote defensivo (34 m).  

El encuentro transitaba en medio de un trámite cambiante impulsado por el buen fútbol y la imprecisión que fuerza siempre las pelotas largas. El elenco local había comenzado con más decisión, pero llegó a la concreción en un momento de oposición por parte del elenco visitante.

Al 3 de Febrero le faltó el gol porque comenzó a crear situaciones peligrosas desde el ingreso de Héctor Bustamante en reemplazo del juvenil Cristhian Varela (21 m). Los esteños merodearon el arco de Bernardo Medina con disparos de Feliciano Brizuela y Digno González, aunque sin la puntería necesaria para derribar la estructura defensiva.

En el complemento, los paranaenses volvieron a tener una aproximación importante valiéndose de la potencia de Brizuela, que ganó en velocidad, pero no pudo batir la resistencia del portero Bernardo Medina (55 m). El cotejo fue más de ida y vuelta en comparación con el primer tiempo.

Por el lado de Luqueño, Blas Armoa y Osmar Leguizamón se erigieron en las opciones con más crédito en el local. Sin embargo fue el capitán Sergio Vergara el que exigió de forma extraordinaria al portero Víctor Samudio, a los 63, brillante en su quehacer para impedir la segunda caída.

Cuando se empezaba a jugar el último cuarto, Eduardo Rivera apostó por el delantero Nicolás Orsini como reemplazo de Fredy Bareiro. El partido pendía de la incertidumbre porque Luqueño no podía sentenciar y lo que pagó caro en el final porque el 3 de Febrero igualó mediante Derlis Ojeda cuando expiraba el partido (90 m).

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